Baronesa Dandy, Reina Dadá

Baronesa dandy cubiertas

La editorial Díaz & Pons ha publicado por fin a mi amada Baronesa. La pobre llevaba mucho tiempo en forma de manuscrito subiendo y bajando y luego permaneciendo en un cajón esperando a su príncipe azul. La vida de la Baronesa, la real, fue fatal y fulminante, brillante pero entre apolillada y delirante, su vida en libro ha sido algo parecido, pero ahora, ahora ya no, ahora, y tras aprender a esperar, ha llegado.

Ayer, fue ayer cuando aterrizó en las librerías, ayer fue, para quien no lo recuerde, 23 de septiembre del 2013.

El libro recupera su vida que fue su obra, de hecho se subtitula así, La vida-Obra de la Baronesa Elsa von Freytag-Loringhove.

Nació en Alemania, en el norte, cerquita de Polonia y cerquita del Mar del Norte. Luego se fugo porque su padre era demasiado. Luego se hizo cabaretera y se disfrazó de estatua griega para un espectáculo algo subido de tono pero premeditadamente elegante, Kitch en suma mucho antes, pero mucho antes, que el nacimiento del Kitch. Luego conoció a la vanguardia munichesa, y se lió con alguno que otro. Luego se puso seria y se casó: primero con August Andell, luego con Felix Paul Greve, y luego para rematar y para conseguir su nombre, con el Baron von Freytag-Loringhoven, el efímero Leopold. Luego se dio al Dadá en cuerpo y alma, revolucionó la escena artística neoyorquina y el bueno de Marcel Duchamp se fascinó con semejante criatura y sin inmutarse aceptó una taza de un váter público para hombres que ella tuvo a bien regalarle. Y luego la historia se encargo de contar su propia versión de los hechos.

Luego tuvo la fatídica idea de regresar a su Alemania natal en plena crisis de los años 20, vendió periódicos, se heló de frío, intentó extorsionar a quien algo había tenido que ver con su vida y al no lograrlo escribió a Djuna Barnes cartas desesperadas. Luego logró su visa, fue a París y consiguió una beca de Peggy Guguenheim, y al poquito, cuando parecía que todo iba a solucionarse, de pronto, algo pasó y todo termino.

(Aunque quizá todo lo que hizo fue comenzar)

No es porque sea mío es más por la Baronesa que por mi, pero de verdad, creo que merece la pena rescatarla del olvido. Era y es muy grande esta fatal Baronesa, mi querida aristócrata de intemperie. No lo dude, compre el libro!!!!.