Every political and social crisis force reappraisals of conditions of production, reevaluation of the nature of artistic work, and reconfiguration of the position of the artist in relation to economic, social and political institutions, as Okwui Enwezor puts it (Enwezor, 2007). William Morris was involved in syndicalist politics during the XIX century England and founded the Arts and Crafts movement, the XX century avant”gardes were directly influenced by the Russian and Mexican Revolutions and the dramatic expansion of experimental tendencies happened to be precisely during the political upheavals of the 1960’s and 70’s (Kester, 2011, 5)


Esto es incontestable pero da que pensar. Por una parte da que pensar porque la historia de la civilización occidental es una historia de disturbios, guerras y situaciones injustas que han de ser combatidas. Luego hay sangre y revueltas. Luego vuelve a haberlas. Obvio que todo los avances en la historia del arte han ido asociados a un cambio, o a unos cambios, en la situación social y polí­tica de un determinado contexto. Hay luchas en las calles, las gentes se unen para buscar cambios pero luego cuando todo parece entrar en calma el ciclo debe volver a comenzar.

Al final de la entrevista que realicé el día doce del mes doce, diciembre, del dos mil doce, los TODO POR LA PRAXIS, representados en ese momento y con sus palabras por Diego y Massi, me dijeron o remataron la narración de si mismos, haciendo referencia  a lo que realmente querí­a. Y lo que realmente querí­an era que las mejoras, la emancipación, agencialidad, poder instituyente y autonomí­a que buscaban en cada una de sus propuestas para el ciudadano común, se mantuviese. Que de algún modo no fuera la excusa de la crisis la que hiciera que la gente, por fin, tomase las riendas de su propia vida y de su entorno, reivindicasen sus derechos y se pusieran manos a la obra. Que si esta crisis pasa, los madrileños no vuelvan a una situación de pasmo edulcorado. Osea, que no se vuelvan conformistas, parados y gastones. Que decidan, que dejen oí­r su voz pública, que arranquen procesos colectivos que lleven al mejoramiento de las condiciones de vida de todos, sean estos todos quienes sean y estén en la situación que estén.

Luego, uno se queda pensativo, y echando la vista atrás ve la lucha obrera enviada lejos cuando a los trabajadores se les empeoran las condiciones laborales sin siquiera comunicárselo, cuando recortan los presupuestos en educación y en seguridad social, las pensiones y todo lo que hemos venido en llamar estado del bienestar. Parece que si, que no les importa que vayamos a las plazas y hablemos, que diseñemos dispositivos para tener un lugar donde guarecernos si nos da por lanzarnos a las calles, parece que podemos hacer fiestas dentro de determinados parámetros, eso si, siempre y cuando no nos decidamos a paralizar el paí­s, o como reza la foto que ilustra estas apresuradas palabras, entrar en un guerra civil global que sería, parece, un todos contra todos.

Cuando más aprendo de la historia del hombre menos esperanza me cabe de las buenas intenciones de cualquier avance estético. La lucha no puede parar y esta abocada al fracaso, gran paradoja sobre la que hemos de navegar de aquí­ hasta que se acabe el planeta sumido en esa hipotética guerra civil global o en el más oscuro de los hastí­os.


(la cita inicial es un fragmento de un texto que Elena Tóxica y yo hemos realizado para una propuesta a Suzanne Lacy que se llama: FROM UPHEAVAL TO PUBLIC ART. THE FAR WEST OF OPPORTUNITIES)

ENWEZOR, Okwui. “The Production of Social Space as Artwork: Protocols of Community in the Work of Le Group Amos and Huit Facettes”. In Collectivism After Modernism: The Art of Social Imagination After 1945, edited by Blake Smitson and Gregory Sholette. Minneapolis: University of Minnesota Press, 2007.
LACY, Suzanne, Ed. Mapping the terrain. Bay Press. Seattle, Washington. 1995
KESTER, Grant H. The One and the Many, Contemporary Collaborative Art in a Global Context. Duke University Press, Durham and London, 2011.