Cómo (no) dar conferencias
Todo tiene su porqué
Nos pasamos la vida dando y recibiendo (conferencias). Hay algunas (conferencias) que nos gustan, pero no tantas, la verdad. Estamos cansadas de estar siempre en la misma postura, con las piernas agarrotadas frente a un público que bosteza. Eso en el mejor de los casos, porque puede ser frente a una pantalla viéndote tú y a otras cincuenta más en pequeños cuadraditos. Estamos desesperadas ante tantas palabras sin anclaje en lo real, palabras gastadas, repetidas, de un lenguaje entumecido; a veces hasta gangrenado. Así que, como nadie sabe lo que puede un cuerpo, lo vamos a poner (el cuerpo).
Partiendo de la idea rotunda de que hacer conferencias es hablar debajo del agua nos propusimos, desde nuestra constitución como Sopa Sólida, pensar en las infinitas posibilidades de dar conferencias cual medusas fosforescentes o caballitos de mar. No queremos que una conferencia sea una exposición oral ante un público sobre un tema de carácter didáctico o doctrinal; ni que sea una reunión de representantes de una agrupación determinada para tratar asuntos importantes de su competencia; ni tampoco una comunicación telefónica interurbana o internacional, aunque a veces sí.
Nada es porque sí
En determinados ambientes nuestras prácticas se podrían incluir dentro de lo que se denomina conferencia performativa o conferencia performance. Pero esta enunciación nos agota. ¿Qué es una performance? ¿Qué aporta el apellido performativo a lo que hacemos? Como esto, queridos/as, es una guía, vamos a dedicar un poco de tiempo y espacio a traducir.
No nos gusta Conferencia P_ _ _ _ _ _ _ _ _ _A sino conferencia varietés, conferencia teatralizada, conferencia farandulera, conferencia sicalíptica, conferencia sonora, conferencia camaleón, conferencia olorosa, conferencia muda, conferencia táctil, conferencia medusa, conferencia eterna, conferencia cansada, conferencia rica, conferencia fría, conferencia húmeda, conferencia verde, conferencia vegetal, conferencia express, conferencia animal, conferencia dibujada, conferencia torrezna, conferencia patriótica (con perdón), conferencia petarda, conferencia pancarta (tenemos varias), conferencia merendola, conferencia beoda, conferencia confesión, conferencia con gas, conferencia sin gas, conferencia gratis (o de pago o más carilla), conferencia fina (o normal), conferencia estiletos (que es muy latina), conferencia deportiva, conferencia siesta, conferencia cívica, conferencia ilegal (la hay “muy” y “un poquito ilegal”), conferencia desenfocada (o zoom), conferencia 24/7 (seven eleven), conferencia ralentizada, conferencia balbuceada, la pera conferencia, conferencia
bordada, conferencia bibliográfica, conferencia colectivizada, conferencia instalada, conferencia comisariada, conferencia comida, conferencia bebida, conferencia enjoyada, conferencia cantada, conferencia de andar por casa.
A partir de ahora utilizaremos alguno de estos términos (y los que se nos vayan ocurriendo) indistintamente para referirnos a las maneras de conferenciar que tienen en cuenta lo que decimos, cómo lo decimos y a quién se lo decimos de la manera que más gusto nos da.
Cómo (no) dar conferencias. Guía: Gloria G. Durán, Javier Pérez Iglesias y Selina Blasco (2019-2020). La Aventura de Aprender, publica Educalab.es.
Gloria G. Durán, Úrsula Guilló y Alejandro Piccioni (edit.) Últimas tendencias 2019. Ediciones Alejandro & Ursula & Gloria, Madrid (UCM) ISBN: 978-84-09-10383-6
La Aventura de Aprender es un espacio de encuentro e intercambio en torno a los aprendizajes para descubrir qué prácticas, atmósferas, espacios y agentes hacen funcionar las comunidades; sus porqués y sus cómos o en otras palabras, sus anhelos y protocolos. Este proyecto parte de unos presupuestos mínimos y fáciles de formular. El primero tiene que ver con la convicción de que el conocimiento es una empresa colaborativa, colectiva, social y abierta. El segundo abraza la idea de que hay mucho conocimiento que no surge intramuros de la academia o de cualquiera de las instituciones canónicas especializadas en su producción y difusión. Y por último, el tercero milita a favor de que el conocimiento es una actividad más de hacer que de pensar y menos argumentativa que experimental.
Estas guías didácticas tienen por objetivo favorecer la puesta en marcha de proyectos colaborativos que conecten la actividad de las aulas con lo que ocurre fuera del recinto escolar.
