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Between the door and the street

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UN PASO MÁS ALLÁ EN EL NOBLE ARTE DE LA CONVERSACIÓN.

El día 19 de octubre de 2013 en la ciudad de Nueva York Suzanne, que no pierde la energía ha organizado una buena… hablar, hablar, opinar, conversar…

This fall, Creative Time and the Elizabeth A. Sackler Center for Feminist Art at the Brooklyn Museum will present Between the Door and the Street, a major work by the internationally celebrated artist Suzanne Lacy, perhaps the most important socially-engaged artist working today. On October 19, some 300 women and a few men–all selected to represent a cross-section of ages, backgrounds, and perspectives–will gather on the stoops along a residential street in Brooklyn, where they will engage in unscripted conversations about a variety of issues related to gender politics today. Wander among the groups, listen to what they are saying, and form your own opinions!

Between the Door and the Street grew out of a series of deep and wide-ranging conversations between Lacy and a group of activist women, held over the course of five months. Lacy considers this preparatory work to be a key part of the project as a whole, and their ideas, expertise, and principles have informed the project.

This project builds on Lacy’s rich body of work devoted to issues of feminism, including Silver Action, presented at Tate Modern, London, earlier this year; The Tattooed Skeleton, at the Reina Sofia Museum, Madrid, in 2010; and Cleaning Conditions, part of the Do It exhibition at the Manchester Art Gallery, in summer 2013. This is her first public project in New York City.

los brillantes tipos de mantenimiento

Arte y basura

Esto está en contraindicaciones. Tal y como van las cosas es mejor etiquetar el arte con un cartel que ponga, “esto es arte”. Parece nuevo pero hay muchas anécdotas de los servicios de limpieza, lo que realmente saben lo que las cosas valen, que en un acto de profesionalidad tomaron lo que era arte por algo que era cualquier cosa y como tal podía servir de plataforma para limpiar trapos o podía servir para guardar cosas o para ir directa a la basura. Como son los que saben es muy probable que la emoción estética de tal receptáculo, o del bote casual o de la estandarizada basura fuera exactamente eso y no arte, porque digo yo que el arte para serlo algo habrá de provocar, aunque sea ganas de vomitar. Si nada produce nada es.

En el 76 Mierle Laderman Ukeles desarrolló una nueva etapa de su largo proyecto/proceso MAINTENANCE. Este proyecto había surgido mucho tiempo antes cuando, tras dar a luz en la década de los 60, comenzó a cuestionarse sobre las relaciones entre la maternidad, y los cuidados necesarios para ejercerla, y la labor creativa. Mierle se plantearé cómo poder unificar estas fuerzas supuestamente opuestas, y buscará la posibilidad de que estas dos cuestiones, o actividades, adquiriesen el mismo valor. En 1969 escribirá su “MANIFESTO FOR MAINTENANCE ART”, un documento que será la consecución de un recorrido teórico y práctico mucho más largo. Como ella misma asevera el arte no hace más que “encapsular” procesos, en su caso esta “cápsula” se convertirá en manifiesto. Lo que conseguirá con su manifiesto del mantenimiento será poner en cuestión la supuesta “genialidad” del singularizado acto creativo para, en contraposición, equipararla a muchas otras labores, algo menospreciadas, por requerir repetición: las labores de mantenimiento, fundamentales, por otra parte, para que personas, lugares, ciudades y contextos sigan funcionando como tales.

El arte de vanguardia, está preñado de ideas de mantenimiento, actividades de mantenimiento, materiales de mantenimiento … Yo soy una artista. Yo soy una mujer. Yo soy una esposa. Yo soy una madre. (El orden es azaroso). Hago un montón de coladas, limpieza, renovación, apoyo, preservación, etc. También (y no de modo separado) “hago” Arte. Ahora me limitaré a hacer todas estas actividades de mantenimiento cotidiano, y las equipararé, y las exhibiré, como ARTE. (Mierle Laderman Ukeles, “Manifesto for Maintenance Art”, 1969)

Un oxymorón constructivo, como un instante eterno, al unir arte y mantenimiento genera una metáfora que atrapa quizá el sentido total de lo que el arte habría de ser, como el hielo abrasador, el fuego helado, o las baudelarianas placeres horribles y dulzuras horrendas. Obviamente daba en la diana porque ni un solo artista, por muy genial que haya sido, ha hecho una carrera en “solitario”, contra viento y marea, todos se han apoyado en asistentes, madres, amantes, esposas… y demás, la independencia no ha sido más que una floritura retórica y, claro, una fantasía.

Si la misma noción de vanguardia es vista como una función del discurso de la originalidad, la verdadera práctica del arte de vanguardia tiende a revelar que la originalidad es una asunción con la que trabajar, que emerge de un terreno de repetición y recurrencia. (Rosalind E. Krauss, The Originality of the Avant-Grade and Other Modernist Myths. Cambridge, MIT Press, 1986. 157-58)

En el 76, decíamos, Ukeles producirá I Make Art One Hour Every Day, un proyecto/exposición para el Whitney Museum of American Art. Trabajo con 300 empleados, miembros de la plantilla de mantenimiento del edificio completo de Chemical Bank, todos aquello, hombres y mujeres, que hacían posible que le edificio siguiera cumpliendo su función, se mantuviera limpio, reparado, y eficiente. Obvio es que casi nadie quiere ver a estos equipos, más que necesarios, tal vez solo los espacios ocupados o centros sociales en los que esta función se solapa mezcla e híbrida con cualquier otra considerándose igual de importante, o más, que hacer el “creativo”.

Lo primero que hará será entrevistar a estos 300 trabajadores, les preguntó sobre su trabajo y visitó el completo edificio con ellos entrando hasta en las zonas más “estrictamente reservadas”. También conversará con ellos en torno a esta “diferenciación” entre estos dos mundos, el del arte y el del mantenimiento. Distribuirá una serie de cartas en las que invitará a todos a crear con ella una obra de arte del mantenimiento “viva” durante los meses de septiembre y octubre de ese mismo año. Les pidió que designaran una hora de cada una de sus jornadas como ARTE. Al terminar cada uno de sus días cada cual habría de rellenar una ficha en la que identificaría cuando y cómo había hecho su “ARTE” aquel día (limpiando el polvo, fregando el suelo, reparando un ascensor, colocando sillas, regando las plantas…)

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I Make Maintenance Art One Hour Every Day, September 16-October 20, 1976

Durante todo el tiempo que duró el proyecto Ukeles visitará el edificio todos los días. cada día tomará fotografías de la labor de los trabajadores al tiempo que les preguntaba si ese preciso momento en el que ella les fotografiaba era, efectivamente, su hora de “arte”. Estas serán las fotografías que expondrá en el Whitney, Cada día, de los que componen el mes y medio que duró la muestra, el museo se fue llenando poco a poco de polaroids. Las yuxtaposiciones eran comunes, lo que para uno era su hora artística para otro no lo era, y al revés. para uno limpiar los cristales de al fachada sur a las 10:00 am era “arte”, para otro, la misma labor a la misma hora ne la misma fachada sur era vulgar “trabajo”. Con dos preguntas retóricas sencillas es pone en jaque todas las verdades absolutas de los valores culturales y del lenguaje.

Creo que, incluso si los alumnos de la escuela de arte de Londres que piensan que lo que hacen es realmente basura no tendrán porque buscar a un profesor, con tirarlo ellos mismos será necesario. Tal vez las escuelas de arte funcionarían mejor si el equipo de mantenimiento estuviera compuesto, precisamente, por los alumnos. tal y como están las tasas académicas podría ser una solución. Mira, tal vez se lo proponga a mi amigo Wert este que últimamente a los del ministerio parece que les gustan mucho mis ideas.

Y aquí un último link en torno a la circulación social de la basura y su más famoso proyecto, sanitation system.

AA/A, Anyplace, Anywhere Academy

A/AA Ohio
Dentro de cada una de las manifestaciones del Seminario Excedentario Anywhere/Anyplace Academy, A/AA, se construye como una suerte de “cubo” (hub) en el que varia gente se puede reunir y pensar las infinitas posibilidades inherentes para re-plantear el conocimiento.

AAA existe graciis a las destrezas compartidas, el sepa-usted-como, y la colaboración de todas las personas que han querido ayudar en su construcción y diseño. Dependiendo de la localización en la que se ha construido el cubo-colegio AAA ha adquirido diferentes y diversas formas al ser levantado con los materiales de exceso, los olvidados que hemos encontrado por el área donde ha tenido lugar el Seminario Excedentario. Así cada cabaña lleva en sí las marcas visuales de cada área, su economía, y las destrezas de sus residentes y sus intereses. El cubo-colegio AAA de Columbus, Ohio estará, predominantemente construido a través de la reutilización de un contenedor de barco en desuso, mientras que el de Portland, Oregon, podría, por ejemplo, asemejarse a un colegio-habitación simple, al tener sus principales materiales de construcción sacados de un granero derribado construido con maderas ya viejas. No importa la estructura, o los materiales con los que se construya, todas las manifestaciones de AAA promueven un pensamiento activo, la improvisación, la acción colaborativa, creando un centro anárquico de pensamiento generativo. AAA promueve la noción de que el aprendizaje y le conocimiento existen alrededor nuestro, como un bien excedentario que anda buscando quien lo vuelva a encajar, a tomar y a reutilizar y no lo deje como si fuera una basura, inútil, una mercancía olvidada, preparada para se lanzada al vertedero más cercano.

http://www.flickr.com/photos/9078748@N06/3922914803/in/set-72157622381372010/

Maruja Mallo en improperios

Maruja Mallo manto algas, Chile

“Y siempre a tu pisada me adelanto,
para que tu impasible pie desprecie
todo el amor que hacia tu pie levanto”
Maruja Mallo, 1935 (¿a MH?)

Esto me lo ha contado esta mañana mi querido Miguel Molina:

Maruja fue la ganadora de insultos frente a Alberti y otros tertulianos, fue hacia 1926, donde Maruja Mallo protagonizó un extravagante ”concurso de blasfemias” en el Café de San Millán del barrio de La Latina de Madrid donde ella resultó ganadora, después de una lucha reñida con Rafael Alberti, que por aquel entonces mantenía una relación afectiva. Esto le trajo burlas posteriores, como de Buñuel, que en una charla de cine quería acabar diciendo “Queda abierto el concurso de menstruación: Maruja Mallo tiene la palabra”, incluso en su casa de México cuando ella fue a visitarlo la reprendió diciendo “las mujeres no deben decir palabrotas”.

Y Maruja dice cosas tipo:

Madrid, 14 de abril de 1931:
Victoria republicana… Euforia en las calles. Sufragio universal femenino… Euforia en las calles. Es el comienzo de la igualdad y, las calles, ¡eufóricas!.

París, 1932:
Con la Segunda República llega también mi beca a París.
Éxodo sinónimo de destino y de necesidad…
Mi padre me acompaña durante los primeros meses, durante mi exposición en una de las galerías de Arte más importantes de París… (Será el último regalo antes de su muerte.)
Picasso aparece una mañana, susurrándome un mensaje profético: “Nadie mejor que tú sabe lo que tienes que hacer”.
André Breton compra uno de mis cuadros… Y yo me paso los días en el Café de la Place Blancher. Desde su ventana aprendo a ver el mundo de la ciudad que rige las formas. Escucho a mi alrededor. El centro de todos los debates está en el compromiso político que deben tomar o no los artistas. Deseo de edificación. Geometría y compromiso social.

Arévalo, 1933:
Vuelvo. Traigo rojo subido, nuevos ojos y nuevas amarguras. La ausencia de mi padre origina la germinación de una soledad aparente…
Me convierto en profesora de dibujo (me cuestiono día tras día).
La dueña del hotel donde vivo me sirve buñuelos con chocolate para aplacar el frío y me llama “majeta”. Se me hielan los pensamientos.
Las demás mujeres, de vestimenta ennegrecida por su clericalismo tenebroso, completan su ciclo diario rezando el rosario…
Pedal tras pedal, de nuevo, paseo en bicicleta. Atravieso el umbral de la iglesia de San Miguel, inyecto luz, sin abandonar la bicicleta. Pedal tras pedal, avanzo por el pasillo central, pedal tras pedal, giro por el altar mayor, suelto una de las manos y saludo… La seriedad y la compostura de una profesora recién llegada de Madrid… El curso termina y, por fin, regreso.

Y mucho más en ||| |||
Además de la antológica en la Academia de San Fernando en Madrid,