los brillantes tipos de mantenimiento

Arte y basura

Esto está en contraindicaciones. Tal y como van las cosas es mejor etiquetar el arte con un cartel que ponga, “esto es arte”. Parece nuevo pero hay muchas anécdotas de los servicios de limpieza, lo que realmente saben lo que las cosas valen, que en un acto de profesionalidad tomaron lo que era arte por algo que era cualquier cosa y como tal podía servir de plataforma para limpiar trapos o podía servir para guardar cosas o para ir directa a la basura. Como son los que saben es muy probable que la emoción estética de tal receptáculo, o del bote casual o de la estandarizada basura fuera exactamente eso y no arte, porque digo yo que el arte para serlo algo habrá de provocar, aunque sea ganas de vomitar. Si nada produce nada es.

En el 76 Mierle Laderman Ukeles desarrolló una nueva etapa de su largo proyecto/proceso MAINTENANCE. Este proyecto había surgido mucho tiempo antes cuando, tras dar a luz en la década de los 60, comenzó a cuestionarse sobre las relaciones entre la maternidad, y los cuidados necesarios para ejercerla, y la labor creativa. Mierle se plantearé cómo poder unificar estas fuerzas supuestamente opuestas, y buscará la posibilidad de que estas dos cuestiones, o actividades, adquiriesen el mismo valor. En 1969 escribirá su “MANIFESTO FOR MAINTENANCE ART”, un documento que será la consecución de un recorrido teórico y práctico mucho más largo. Como ella misma asevera el arte no hace más que “encapsular” procesos, en su caso esta “cápsula” se convertirá en manifiesto. Lo que conseguirá con su manifiesto del mantenimiento será poner en cuestión la supuesta “genialidad” del singularizado acto creativo para, en contraposición, equipararla a muchas otras labores, algo menospreciadas, por requerir repetición: las labores de mantenimiento, fundamentales, por otra parte, para que personas, lugares, ciudades y contextos sigan funcionando como tales.

El arte de vanguardia, está preñado de ideas de mantenimiento, actividades de mantenimiento, materiales de mantenimiento … Yo soy una artista. Yo soy una mujer. Yo soy una esposa. Yo soy una madre. (El orden es azaroso). Hago un montón de coladas, limpieza, renovación, apoyo, preservación, etc. También (y no de modo separado) “hago” Arte. Ahora me limitaré a hacer todas estas actividades de mantenimiento cotidiano, y las equipararé, y las exhibiré, como ARTE. (Mierle Laderman Ukeles, “Manifesto for Maintenance Art”, 1969)

Un oxymorón constructivo, como un instante eterno, al unir arte y mantenimiento genera una metáfora que atrapa quizá el sentido total de lo que el arte habría de ser, como el hielo abrasador, el fuego helado, o las baudelarianas placeres horribles y dulzuras horrendas. Obviamente daba en la diana porque ni un solo artista, por muy genial que haya sido, ha hecho una carrera en “solitario”, contra viento y marea, todos se han apoyado en asistentes, madres, amantes, esposas… y demás, la independencia no ha sido más que una floritura retórica y, claro, una fantasía.

Si la misma noción de vanguardia es vista como una función del discurso de la originalidad, la verdadera práctica del arte de vanguardia tiende a revelar que la originalidad es una asunción con la que trabajar, que emerge de un terreno de repetición y recurrencia. (Rosalind E. Krauss, The Originality of the Avant-Grade and Other Modernist Myths. Cambridge, MIT Press, 1986. 157-58)

En el 76, decíamos, Ukeles producirá I Make Art One Hour Every Day, un proyecto/exposición para el Whitney Museum of American Art. Trabajo con 300 empleados, miembros de la plantilla de mantenimiento del edificio completo de Chemical Bank, todos aquello, hombres y mujeres, que hacían posible que le edificio siguiera cumpliendo su función, se mantuviera limpio, reparado, y eficiente. Obvio es que casi nadie quiere ver a estos equipos, más que necesarios, tal vez solo los espacios ocupados o centros sociales en los que esta función se solapa mezcla e híbrida con cualquier otra considerándose igual de importante, o más, que hacer el “creativo”.

Lo primero que hará será entrevistar a estos 300 trabajadores, les preguntó sobre su trabajo y visitó el completo edificio con ellos entrando hasta en las zonas más “estrictamente reservadas”. También conversará con ellos en torno a esta “diferenciación” entre estos dos mundos, el del arte y el del mantenimiento. Distribuirá una serie de cartas en las que invitará a todos a crear con ella una obra de arte del mantenimiento “viva” durante los meses de septiembre y octubre de ese mismo año. Les pidió que designaran una hora de cada una de sus jornadas como ARTE. Al terminar cada uno de sus días cada cual habría de rellenar una ficha en la que identificaría cuando y cómo había hecho su “ARTE” aquel día (limpiando el polvo, fregando el suelo, reparando un ascensor, colocando sillas, regando las plantas…)

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I Make Maintenance Art One Hour Every Day, September 16-October 20, 1976

Durante todo el tiempo que duró el proyecto Ukeles visitará el edificio todos los días. cada día tomará fotografías de la labor de los trabajadores al tiempo que les preguntaba si ese preciso momento en el que ella les fotografiaba era, efectivamente, su hora de “arte”. Estas serán las fotografías que expondrá en el Whitney, Cada día, de los que componen el mes y medio que duró la muestra, el museo se fue llenando poco a poco de polaroids. Las yuxtaposiciones eran comunes, lo que para uno era su hora artística para otro no lo era, y al revés. para uno limpiar los cristales de al fachada sur a las 10:00 am era “arte”, para otro, la misma labor a la misma hora ne la misma fachada sur era vulgar “trabajo”. Con dos preguntas retóricas sencillas es pone en jaque todas las verdades absolutas de los valores culturales y del lenguaje.

Creo que, incluso si los alumnos de la escuela de arte de Londres que piensan que lo que hacen es realmente basura no tendrán porque buscar a un profesor, con tirarlo ellos mismos será necesario. Tal vez las escuelas de arte funcionarían mejor si el equipo de mantenimiento estuviera compuesto, precisamente, por los alumnos. tal y como están las tasas académicas podría ser una solución. Mira, tal vez se lo proponga a mi amigo Wert este que últimamente a los del ministerio parece que les gustan mucho mis ideas.

Y aquí un último link en torno a la circulación social de la basura y su más famoso proyecto, sanitation system.