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Ingenios para trocar la vida: Oráculo Manual

 

INGENIOS PARA TROCAR LA VIDA

Ingenios para trocar la vida.Tais&Me

Alimentar

Habitar

Fornicar

Llegar

Trocar

 

Gerald Raunig, se refiere en Art and Revolution. Transversal Activism in the Long Twentieth Century, a los tres componentes de lo que él llama la maquina revolucionaria. Tres componentes que deben quedar concatenados. El primero sería la resistencia y el segundo la insurrección. El tercero, el que nos interesa para nuestro manual de ingenios, lo llama el autor poder constituyente: “El poder constituyente ha de consistir en un experimento siempre renovado con formas alternativas de organización que producen otra cosa distinta de los aparatos de Estado.”

Para Rauning este poder se refiere al concepto Spinoziano de potencia en contraposición a potestas, o a cualquier forma de poder constituido. Por otra parte, el concepto de Ingenio Spinoziano, un concepto más práctico y cercano, impregna las estrategias desarrolladas por los movimientos sociales. Estos ingenios crecen y se desarrollan como sistemas de disidencia creativa, proponen y generan alternativas basadas en la desobediencia y la insumisión, creando un nuevo “Paisaje de la autonomía”; una matriz de conflicto permanente entre la vida por construir y el orden establecido.

Ingenios para trocar la vida, presenta una etnografía visual y sonora de aquellas gentes, asociadas o no, que como agentes proactivos dentro de los movimientos sociales, indagan e inventan con su ingenio vías alternativas de hacer esas cosas que componen una vida. A modo de manual y oráculo ofrecemos una visión de las diferentes líneas propositivas de acción para inventar nuevas maneras de hacer para: alimentarse, habitar, fornicar, llegar y trocar.

Ext. 07-Big MAC

big mac

El año pasado, pasadas ya estás fechas, acabábamos unas jornaditas en la trasera de Bellas Artes (UCM) en las que varios de los agentes de esto que llaman cultura vinieron a hablarnos de lo que hacen. Y vinieron porque Santi, Alejandro y Alex habían previamente venido a implicarme en un proyecto que habría de ser insertado en el Big Mac, esto es en el Máster de la escuela de Bellas Artes. La cosa fue que inventamos juntos una cuestión, “¿RETÓRICA, REALIDAD O REGICIDIO?”, y luego traspasamos esa cuestión a los que vinieron que fueron quienes invitamos: Barenblit, Jesús Carrillo, Selina, Elisa Fuenzalida, los NOWWWH, los de Pedagogías Invisibles,… en fin, un montón de gente, Sopelana, Pedro Portellano, Ivan lópez Munuera, aurora Fernandez Polanco…. muchos, … todos nos escribieron con una respuesta y luego debatieron, y todos enviaron unas imágenes… con lo que pasó, con lo que enviaron y con un poquito de labor colectiva conseguimos armar este séptimo número de la maravillosa colección que BBAA, en su extensión, está haciendo. (ah, en este link están todos los demás ext. que son una maravilla)

Y aquí el pdf del big mac: Ext.7-BIG-Mac

Download the PDF file Ext. 07-Big MAC.

sinsombrerismo, artículo visual

Interpretamos el término sinsombrerismo mediante el sincretismo originado a partir de un sintagma modal sin sombrero, tal y como analiza M. Lang (1992: 81) a propósito del término que habría servido de modelo, por analogía, sincorbatismo.

En realidad, ya se encuentra en Pío Baroja (c. García Gallarín, 1998: 26). Hay que situar su aparición en el contexto sociológico de principios del siglo XX en donde cobra toda su vigencia, como podemos deducir de las indicaciones de R. Lapesa:

Los poetas de la generación del 27; según películas grabadas entonces, se quitaban el sombrero al saludarse unos a otros, con ceremoniosidad hoy desacostumbrada. El sombrero de copa o chistera no se usaba ya sino en solemnidades, como complemento al traje de etiqueta; el sombrero hongo, de copa redondeada, no pudo competir con el flexible, de fieltro, más cómodo y confortable a los cambios de la moda y al gusto personal del usuario. Obreros y menestrales se cubrían con gorras y con boinas, carentes de copa unas y otras. El sinsombrerismo empezó entre la juventud y en el desahogo veraniego, pero cundió rápidamente según fueron llegando la amenaza y la efectividad de la guerra incivil. (1996: 363)

Si llevar sombrero es, como apunta Marcelino Cotilla Vacas en su artículo “Evolución y ocaso de una moda también morfológica y léxica: el sinsombrerismo“, significa preservar ciertas ideas, sean estas las que sean, que se delatan en el diseño y la categoría sombreril, no llevar sombrero, al menos en los años 30 significaría dejar las ideas al viento, libres e incluso desordenadas, significaría pues, ser lago parecido, o directamente igual, a un anarquista.

Pero, por otra parte, el sinsombrerismo se extendió en los años 30. La duda que nos viene a la cabeza es si ellas, “las sin sombrero”, las modernas que no quisieron, en un dandyficado gesto, pasar por el encorsetado cliché de indumentaria que toda señorita bien de los años 20 nacionales habrían de observar, fueron, o podrían leerse como, las auténticas precursoras de esta extendida moda que anunciaba unos poquitos años de cierta libertad, de pensamiento y de acción. Estamos intentando rescatar a estas “sin sombrero”, pero por el momento valga este artículo visual para arrancar a contextualizar el asunto.

Antes de terminar voy a ver que pone, si lo pone, en la RAE:

NO VIENE NI SINSOMBRERISMO NI SINCORBATISMO

Pero si uno pone sinsombrerismo en la web salen cositas interesantes que corroboran la tesis ahora mismo expuesta: Del simsombrerismo a la fábrica de sombreros, que así de modo semiautomático resulta que me instruye en otro de los hilos sueltos de toda mi vida y me lleva del dandysmo a la ocupación sin perder la compostura, que, como todo el mundo sabe, es lo más importante de todo.

Más links ya que estamos: “Maruja Mallo y el Sinsombrerismo”, “Concha Méndez y el Sinsombrerismo”, “Sinsombrerismo”, “Manifiesto sinsombrerista”...