Sobre investigación artística

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A nadie se le ocurriría definir la especificidad de la investigación artística.
Jesús Carrillo

Amador Fernández Savater habla, en un vídeo de 15Mcc[1], en torno a la incapacidad para definirse a sí mismo y también en torno a la necesidad de abandonar los discursos traídos de casa, los que ya nos sabemos, los que nos hemos aprendido de memoria. Y esta descategorización de las categorías está implosionando en todos los mundos, y como no, en el del arte también. Tal vez necesitamos comenzar a reivindicar lo poco que nos queda, la manipulación de la “incerteza” o de la “incertitud”. Hablar hoy de investigación artística es ahondar en esa incertidumbre en ese no saber por donde ir hacia donde se va, aunque tampoco sepamos a dónde llegaremos.

Hoy hay un prurito de necesidad en torno a la definición de la investigación artística. Hay infinidad de derivas retóricas en torno a esta misma resbaladiza “investigación artística”. Desde el artista como investigador, a la Muntadas, o el VEO[2] de RMS el espacio, hasta la acción Brumaria de la publicación como plataforma de artistas[3] y, como no, las conferencias de la Documenta (13), “Sobre la investigación artística”[4] o el taller de Víctor del Río sobre la misma cuestión[5], por no hablar del libro “Música para Camaleones. El Black Album de la Sostenibilidad Cultural”[6] que dedica un capítulo entero al tema llamándolo, “Ser viajero no viajante”, que versa sobre este mismo tema.

Y cuestionando este prurito en la deriva de Big Mac y nuestra pregunta fundacional, ¿Retórica, realidad o regicidio?, habríamos de preguntarnos si no va llegando el tiempo del relevo, o más bien del desdibujamiento de la metodología de la misma acción investigadora. Si a los poetas los echaron de la República por ser ambiguos, tal vez ahora, ahora que “tenemos que hablar”, habríamos de dejar a estos mismos individuo, a estos seres (que aún se llaman artistas) y que viven demasiado pegados a sus vidas, hablar, y hablar con las derivas que tocase hacerlo. Hablar con sentidos ocultos, hablar con ambigüedad, hablar desde lo poético y desde la génesis, aunque sea intelectual, de modos de vida posibles. Quizá el futuro solo sea concebible desde ahí, desde la más absoluta incertitud. Los artistas no son investigadores, al uso, pero los usos que hasta ahora nos parecían válidos ya no lo son, así que tal vez sean ellos los que ahora más que nunca son los futuros indagadores, o investigadores, de esa incertitud, auténticos científicos disfuncionales. Y la disfunción la única vía posible y el único camino válido.

“Los museos distan mucho de tener un departamento de investigación en arte”, afirmó Jesús Carrillo, quizá porque tanto no saber no cuadra en las organizaciones institucionales. Pero, y esto también lo dice Carrillo, “la investigación, al igual que la educación, puede servir como revulsivo para profundizar en la dimensión pública y política del arte, en tanto que proyecta a artistas y a instituciones indefectiblemente fuera de sí mismos; en un momento en el que todas las patentes tradicionales del arte e encuentran a la intemperie”[7]. Y a lo mejor esa tierra de nadie, como él mismo llama al museo hoy, aspira a convertirse en catalizador de un territorio común en el que se puede “encontrar” lo que uno ni tan siquiera sospechaba que andaba buscando.


[3] http://www.bellasartes.ucm.es/artista-editor-publico

[4] http://d13.documenta.de/#/programs/events-and-education/programs-details/?tx_calevents2_pi1[uid]=256&tx_calevents2_pi1[recurrent]=0&tx_calevents2_pi1[edate]=1351551600&cHash=ed0602ef02cbd7e931a17a3a30ee5eb9

[5] http://www.victordelrio.es/blog_docente/?p=291

[6] http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=f5dYVYHNn2I&noredirect=1

[7] Carrillo, Jesús: “Museo y educación: figuras de transición”. Música para Camaleones. El Black Album de la sostenibilidad cultural. Trànsit Projectes. Madrid 2012